domingo, 13 de noviembre de 2016

Hipócrates



"La película que hemos visto no es real, pero es perfectamente verosímil. Muchos conflictos que plantea surgen de la imposibilidad del residente y de sus superiores de hablar del error que se ha producido, de verbalizarlo y saber afrontarlo ética y emocionalmente"

Beatriz Ogando, médico de familia y máster en bioética.




El jueves 10 de noviembre tuvo lugar el primer cineforum de este curso, en el que aparte de proyectarse la película “Hipócrates” del director de cine y médico de familia Thomas Lilti, se habló sobre ciertos aspectos de la película muy interesantes que se detallan a continuación.

Benjamín es un R1 que llega al servicio de Medicina Interna de un hospital público donde ejerce su padre. Su primera experiencia como médico no resulta tan fácil como él esperaba. El error que comete Benjamín al no hacer el ECG (electrocardiograma) porque estaba roto, pone de manifiesto las consecuencias de los recortes sanitarios o de la mala gestión en la práctica diaria de la profesión. Lo que, por otra parte, plantea la cuestión de quién debe dirigir o administrar un hospital: ¿alguien ajeno a la medicina o un profesional en administración y dirección?
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También es cierto que, en la película se muestra que los internos tienen una excesiva responsabilidad puesto que, en otro momento del filme, Benjamín se encuentra de guardia y no hay un superior que lo esté vigilando en caso de necesitar su ayuda. Es por esto por lo que, el residente pide consejo a Abdel -compañero suyo- y toman una decisión equivocada. Finalmente, la responsabilidad recae en Abdel porque tiene más experiencia. Pero es irónico ya que, es un extranjero que, ha conseguido una beca para realizar prácticas en ese hospital y aunque tiene 15 años de experiencia le posicionan en el nivel de R1.

No obstante, cabe destacar que, en la realidad la asunción de la responsabilidad no es una decisión individual, sino que se produce un diálogo y posterior acuerdo entre el docente y el discente.

Por último, el caso de una mujer de 88 años con metástasis, a la que operaron por una fractura en la cadera sugiere la inutilidad de ciertas operaciones.

Muchos pacientes de edad avanzada sufren un deterioro psicológico en el hospital aunque se recuperen de la enfermedad o lesión que les condujo allí inicialmente. Esto puede deberse a varios factores como procedimientos inadecuados que ocasionan su inmovilidad durante mucho tiempo, una incorrecta alimentación o un sueño interrumpido, entre otros.2


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